Decálogo para la cobertura profesional de investigaciones médicas fraudulentas

Este miércoles Momoko Suda (Mainichi Newspapers), Margaret Munro (Ottawa Citizen y Montreal Gazzete), Keon-hyung Park (Chosun Ibo), e Ivan Oransky (cofundador de Retraction Watch, y director ejecutivo del Centro para la Integridad Científica) examinaron las implicaciones éticas y mediáticas al momento de cubrir de manera efectiva estafas científicas en investigación médica.

A continuación se resumen los principales puntos de coincidencia entre los ponentes de “Challenges for science journalists in uncovering research misconduct”, sesión realizada el día de ayer en el marco de la Conferencia Mundial de Periodistas de Ciencia 2015.

  • La controversia pública en torno a estas noticias puede exponer personalmente a sus autores a la difamación y censura por parte de instituciones y empresas cuyos intereses se verían comprometidos. Antes de enfrentarse a una cobertura de este tipo, el periodista debe estar consciente de su papel como mediador informacional entre los medios y las organizaciones científicas.
  • El punto anterior implica reconocer que la ciencia es una empresa social donde los investigadores y los laboratorios forman parte de redes de conocimiento y jerarquías institucionales más amplias.
  • Existe un dilema al momento de decidir si los nombres de los investigadores fraudulentos deberían o no revelarse al público, ya que el encubrimiento y su consecuente confusión mediática afectan la credibilidad de instituciones enteras. Sin embargo, el comunicador de ciencia tiene la responsabilidad y el derecho de conocer los nombres de los médicos corruptos y funcionarios involucrados.
  • Los periodistas, en el contexto particular de sus hallazgos, deben encontrar por sí mismos un balance ético entre exponer fiascos específicos, y clarificar al público general las implicaciones epistemológicas de retractar un conocimiento que ya se daba por consolidado en la comunidad científica.
  • Los artículos científicos, en tanto fuentes documentales de información primaria, deberían ser leídos teniendo en cuenta que el plagio y el reciclaje de resultados son prácticas más comunes de lo que normalmente se creería.
  • Es esencial seguir de cerca la pista de las declaraciones textuales de los investigadores involucrados en los estudios fraudulentos. Sin embargo, el tratamiento científico de estos temas no debería ser opacado por el escándalo mediático. Esta prioridad en la agenda de contenidos le da al periodista más oportunidades de ganarse la confianza de la comunidad científica en el futuro.
  • Para dar seguimiento profesional a estos temas es primordial familiarizarse con el funcionamiento instucional de los laboratorios, así como con las relaciones entre institutos, universidades, empresas y medios de información. Esto ha de ayudar a los periodistas a comprender el contexto editorial y científico de la retracción de los scientific papers.
  • En opinión de los panelistas, escribir este tipo de historias plantea retos éticos y de acceso a la información que significan más interrogantes que respuestas: se trata de una línea de investigación especializada que ha adquirido auge de manera relativamente reciente.

(*por Oscar Miyamoto)

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