Contar buenas historias nos ayudará a sobrevivir

Abrir los ojos a mitad de la noche. La pregunta que taladra la cabeza no permite continuar el sueño: cuál es el organismo más grande en la Tierra. La búsqueda de respuestas fue como nació la historia de Matthew D. LaPlante que obtuvo el Kavli Science Journalism Award en 2014. LaPlante contó en el III Seminario Iberoamericano de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación en Querétaro cómo el contar grandes historias nos ayudará a mantener vivo al periodismo de ciencia.

Formado como periodista deportivo, Matthew siempre se interesó por contar las historias en las que los personajes enfrentan obstáculos para sobrevivir. La del organismo más grande y antiguo del mundo, el bosque de álamos de Fish Lake, encarna este tipo de historias.

La noticia no era nueva. En 1976 se publicó el primer paper con el que se descubrió que todo el sistema de raíces interconectadas en el bosque de álamos es en realidad un solo organismo. El secreto, a decir de Matthew, fue contarla de un modo distinto. Como un misterio, una aventura.

Necesitamos contar mejores historias, conocer a nuestras audiencias y respetarlas. No tratarlas como estúpidos”, dijo LaPlante. “Tenemos que preocuparnos por cómo las contamos, hacerlas atractivas y dar la batalla por la verdad, captar la atención del público, su interés e imaginación. Si lo ganamos también ganamos la batalla del financiamiento”.

Según LaPlante, debemos cambiar la forma en que contamos las historias de ciencia, es decir, eliminar la visión de que son aburridas y están llenas de datos técnicos. El periodista de ciencia debe escribir de forma entendible y divertida pensando en sus lectores. Podemos hacer eso con la narrativa, imitando a los cuentacuentos.

Los humanos coleccionamos información y la usamos para contar historias. Así es como somos y así es como necesitamos seguir siendo. Ser grandes contadores de historias científicas”, explicó.

Preocuparse por la forma de un texto periodístico no implica olvidarse del fondo. El rigor debe mantenerse. A fin de cuentas, verificar los hechos, contrastar fuentes e investigar hasta el fondo para encontrar la verdad son características que comparten comunicadores y científicos.

Con esto podemos realmente cambiar el mundo al cambiar ideas, inspirar a las personas a soñar y con ello, porqué no, a financiar”, comentó Matthew.

Cómo inspirarse

Al responder cómo encuentra sus historias –en caso de que la iluminación no aparezca mientras dormimos los periodistas–, Matthew recomendó seguir el instinto, emocionarse por historias que son inspiradoras y saber si vale la pena contarlas.

Cuando alguna me emociona y las personas me empiezan a preguntar sobre ella, continúo. Me hago preguntas, busco a los investigadores y leo todo lo que pueda para tener el mejor entendimiento de lo que ocurre; si logro comprenderlo sigo con el reporteo”.

Incluso leer artículos científicos que no son concluyentes son una buena oportunidad para encontrar historias porque es más interesante cuando las respuestas no son claras. “Es como lo que ocurre con las continuaciones de las películas de acción: quieres saber qué va a pasar”.

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