Más periodismo, menos activismo

*Por Reyna Alejandra Fonseca y Aleida Rueda

“Yo me considero periodista, no activista”, dijo el costarricense Diego Arguedas en la segunda mesa de discusión del I Foro Hispanoamericano de Periodismo Científico, que se llevó a cabo el pasado 2 de junio en el Centro Cultural España.

¿Es necesario hacer esa diferencia? Sí, especialmente cuando se trata de cubrir temas medioambientales. Porque, seamos sinceros, cuando cubrimos una historia sobre una especie animal que está en peligro de desaparecer a consecuencia de una mala estrategia de conservación, o sobre la explotación de una área natural protegida, o sobre el daño ambiental de una minera, o la contaminación de agua por parte de una petrolera… ¿Estamos siendo suficientemente objetivos? ¿Estamos dejando de lado nuestras propias convicciones? ¿Estamos entrevistando a quiénes debemos? ¿Estamos identificando los conflictos de interés de todos las voces? ¿Estamos haciendo juicios o investigación?

Arguedas estuvo acompañado por Kennia Vélazquez (Zona Franca, Guanajuato), Thiago Medaglia (Infoamazonia/NatGeo, Brasil), Fabiola Torres, (Ojo Público, Perú) y Emiliano Rodríguez Mega, periodista freelance mexicano y moderador de la mesa, para hablar de su experiencia como periodistas ambientales y su responsabilidad para contar historias controversiales.

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Fabiola Torres, Kennia Velázquez, Emiliano Rodríguez Mega y Diego Arguedas Ortiz. Foto: Carlos Antonio Sánchez

Frente al riesgo de convertirse en activistas, un asunto clave es evitar ‘casarse’ con una sola fuente de información y optar por agotarlas todas para enriquecer la investigación periodística y entender cuál es una fuente válida y cuál tiene algún conflicto de interés.

Los periodistas ambientales tenemos que tomar distancia de los activistas. En Ojo Público hacemos investigación. Nuestro propósito es profundizar en los temas y hacerlos comprensibles, explicamos no sólo la llegada de las crisis sino qué fue lo que las originó”, dijo Fabiola Torres. Pero también, recomendó, hay que alejarnos de la mirada del turista, que se maravilla con la naturaleza y que piensa que es intocable. La naturaleza también convive con la gente y también genera conflictos que debemos contar.

Para la periodista peruana, hay pocos espacios para historias de medio ambiente en los medios de comunicación de América Latina y todavía menos para aquellas que versan sobre conflictos socioambientales. “En el Perú, más del 60% de los conflictos sociales está asociado a proyectos de la industria extractiva, minera o de hidrocarburos, porque en eso se basa la economía peruana”. Y los periodistas generalmente “cubren cuando ocurre el conflicto, pero no explican el conflicto en sí ni lo que ocurre alrededor de éste”.

¿Por qué? Porque todavía nos cuesta entender que “el periodismo medioambiental es transversal. Para hablar de historias de medio ambiente hay que hablar de economía, de ciencia, de salud, y explicar todo eso en una historia que sea relevante y que esté en las portadas de los diarios”.

Uno de esos reportajes lo hizo Kennia Velázquez en junio de 2016, con el que denunció el uso de sustancias tóxicas para combatir el mosquito del dengue. “A raíz de eso, muchísimas organizaciones y colonos de distintas zonas del estado me buscaron para contarme problemáticas, para pedirme que contara lo que estaba pasando con el problema del agua, con la deforestación, con el problema del aire”. Por eso, es urgente hablar de estos temas, porque “los temas ambientales se han vuelto una exigencia de la gente”, dijo la periodista mexicana.

Claramente los periodistas deberían contar esas historias. El problema es que quienes viven en países latinoamericanos están en condiciones limitadas para hablar de temas de denuncia o conflicto socioambiental en los medios de comunicación porque, por una parte, muchos de estos medios están supeditados a la publicidad y, por otra, porque, así como sucede con los activistas medioambientales, los periodistas regionales son más vulnerables a ser amenazados y sufrir violencia en completa impunidad.

Lo sabe bien Fabiola Torres, quien en 2015 fue demandada por un proyecto titulado “Las rutas del oro” que hizo junto con otros dos periodistas para indagar el fenómeno de la minería ilegal y averiguar quiénes eran los grandes beneficiados de la extracción del oro en el Perú y que está abasteciendo a las grandes refinerías en Suiza y Estados Unidos. Gracias a que la investigación fue impecable, la demanda no continuó.

Los participantes de esta mesa concluyeron que lo que hizo Fabiola es la forma de mejorar y propiciar mejores historias medioambientales: crear historias a partir de la colaboración con otros colegas. “Creo en la unión y comunidad de los medios para llevar la información valiosa al público en general”, dijo Thiago Medaglia. Además, para lograr llamar la atención del público es fundamental que “el periodista comprenda que el proceso mental, cultural y social  de ‘entender la información’ es mucho más complejo que únicamente publicar datos y esperar que la gente los lea y los entienda”, dijo Arguedas. En el trabajo del periodista también hay un componente de confianza: “Si yo no confío en el mensajero, no voy a confiar en la información que me da”, dijo el costarricense.

En conclusión, la cooperación y una buena planeación periodística que incluya la selección correcta de las fuentes, el reporteo en las zonas de conflicto y un contacto directo con la gente involucrada desde una mirada crítica y no activista, son las herramientas más valiosas para romper las barreras y lograr el fin común de contar las historias sobre conflictos socioambientales relevantes de y para la región.

 

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Fotos: Carlos Antonio Sánchez.

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*Reyna Alejandra Fonseca Velázquez es pasante de la carrera de física de la UNAM. Ha sido tallerista, divulgadora y actriz en obras de teatro científicas. Desde 2013, es periodista de la ciencia en la Unidad de Comunicación del Instituto de Física y, desde 2016, colaboradora en la actualización de la página web de Centro de Ciencias de la Atmósfera.

 

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*Aleida Rueda es periodista de ciencia, coordinadora de la Unidad de Comunicación del Instituto de Física de la UNAM y vicepresidenta de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia.

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