El periodismo medioambiental también requiere ciencia

por Reyna Alejandra Fonseca Velázquez

Aunque hay notables excepciones, en México el periodismo ambiental está estancado. Buena parte de lo que se reporta no responde a las necesidades ciudadanas; es un periodismo de testimonios, que enfatiza la tragedia y la victimización, y que deja de lado cuestionamientos esenciales para entender las causas y consecuencias de las problemáticas ambientales.

Esta fue la razón principal para que dos organizaciones, el Fondo para la Comunicación y la Educación Ambiental A. C. y la Agencia de Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable en México (GIZ),  llevaran a cabo un taller sobre gestión ambiental urbana, del 9 al 11 de octubre en la ciudad de Puebla, en el que participamos 14 periodistas.

Durante esos tres días, reflexionamos y discutimos sobre el papel del periodista y el comunicador de la ciencia en torno a la gestión ambiental urbana, es decir, la búsqueda de soluciones a los retos a los que se enfrentan las personas y los ecosistemas en las ciudades, como el manejo de agua y los residuos o la mitigación de gases nocivos en beneficio de la salud colectiva.

Este tipo de problemas son, al final, problemas que afectan directamente a los ciudadanos, por ello es importante hacerlos partícipes de las decisiones en materia de política pública que toman sus representantes. ¿Cómo?

Taller-Javier-Crúz
Javier Crúz. Crédito: FCEA

“Cambiando el paradigma”, fue lo que nos sugirió el instructor del taller, Javier Crúz, periodista de ciencia de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM. Eso significa preguntarnos antes que otra cosa: ¿qué significa hacer periodismo ambiental?

Mi respuesta, después de estos tres días, es que hacer periodismo ambiental significa hacer periodismo de investigación; es ubicar necesidades informativas ciudadanas que nosotros, los comunicadores, podemos intentar responder con información verificada tomando como base la ciencia disponible.

“Los periodistas no somos relatores de opinión (…) sino profesionales de la verificación, sin verificación no hay periodismo”, nos repitió más de una vez Javier Crúz.  Para él, los periodistas y comunicadores de ciencia somos, al igual que los lectores y la audiencia en general, ciudadanos. Por ello, nuestras historias deben responder a cuestionamientos ciudadanos.

¿Cómo hacerlo exactamente? La propuesta de Crúz consiste en:

  • Responder las preguntas clave del periodismo: qué, quién, dónde, cuándo, cómo y por qué.
  • Responder, sobre todo, las últimas dos de esas preguntas tomando en cuenta los intereses de la audiencia (los ciudadanos).
  • Dedicar suficiente tiempo para buscar evidencia empírica (gráficas, ecuaciones, modelos computacionales, nueva tecnología, descubrimientos).
  • Mostrar cómo la ciencia aborda y explica el problema.
  • Explicar por qué sucede lo que dicen que sucede.
  • Explicar cómo saben lo que dicen que saben los expertos.

“Es muy importante que quien quiera hacer un buen ejercicio periodístico busque las fuentes científicas primarias (es decir, los documentos) para después entrevistar a algún especialista, y no antes”, sugirió Crúz. Lo ideal es saber a quién estamos entrevistando y qué es lo que ha analizado previamente para tener la oportunidad de formular mejores preguntas.

Taller-Periodismo Gestión Ambiental Urbana
Crédito: FCEA

No es necesario ser expertos en alguna rama científica para reconocer cuándo hay o no ciencia en las historias que hacemos. La clave está, nos dijo Crúz, en encontrar relaciones de causa y efecto. Cuando la ciencia descubre algo regularmente aparece reportado como: “si hay A entonces B”; “A es la causa de B”; o  “B pasó como consecuencia de A”, y todo ello es posible encontrarlo en las publicaciones que hacen los investigadores (los conocidos papers).

Entonces, nuestro papel como comunicadores es comprender esas relaciones e intentar explicarlas de la manera más clara posible y en un contexto ciudadano. Eso significa, por un lado, ejercer la capacidad de comprender el lenguaje científico: hallar explicaciones, aprender a leer gráficas y ecuaciones. Por otro lado, los periodistas también debemos hacer lo mismo con el mundo de las políticas públicas: comprender leyes, reglamentos, decretos de los diferentes niveles gubernamentales; debemos aprender a leer y explicar planes de mitigación; antecedentes y consecuencias de problemas medioambientales que tienen efectos visibles en los habitantes de las ciudades.

La conclusión fue clara: los problemas de la gestión ambiental urbana no existen de manera ajena o antagónica a la ciencia, por el contrario. Sin ciencia es más probable que las historias se queden en lo que generalmente tenemos en los medios: historias políticas o de testimonios. Por eso, si el significado de hacer periodismo ambiental es contar las causas más profundas y las consecuencias más urgentes de los problemas ambientales de las urbes, entonces el contarlas desde la ciencia y teniendo como guía permanente las preguntas ciudadanas… resulta imprescindible.

taller-diplomas(retoque)
Crédito: FCEA

 

*Reyna Alejandra Fonseca Velázquez es licenciada en física por la UNAM. Ha sido tallerista, divulgadora y actriz en obras científicas. Desde 2013 es reportera de ciencia en la Unidad de Comunicación del Instituto de Física y, desde 2016, colaboradora en la actualización de la página web del Centro de Ciencias de la Atmósfera, UNAM. 

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