por Michelle Morelos

Conocer los movimientos del oponente podría darnos la ventaja en un juego…

Y cuando se trata de las grandes industrias de alimentos, los periodistas de ciencia podríamos tener alguna ventaja informativa si identificamos las estrategias de desinformación que suelen usar algunas de estas industrias para minimizar la percepción negativa sobre ellas y bloquear las posibles regulaciones a sus productos.

Durante la Conferencia Mundial de Periodistas de Ciencia 2017, participantes en el panel “Leveling the Playing Fields: Science Journalism and Big Food” (Emparejando el terreno de juego: periodismo de ciencia y la industria alimentaria) mostraron los principales argumentos que algunas compañías han sostenido, por ejemplo, contra la propuesta de aumentar el precio de los refrescos en Sudáfrica, México y la India, los cuales son muy similares a los que solía utilizar la industria del tabaco.

 

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Calvillo, Anand y Cullinan. Foto: RedMPC

 

De la misma manera en que las tabaqueras negaron por muchos años el vínculo entre el cáncer de pulmón y fumar cigarrillos, las compañías de refrescos actualmente insisten en que “no hay relación entre el consumo de refrescos con la obesidad, la diabetes ni con las enfermedades cardiovasculares, sólo se trata del balance energético”, dijo en la sesión el activista mexicano Alejandro Calvillo, de la organización civil El Poder del Consumidor. Frente a ello, los ciudadanos quedan con poca información para decidir si lo que consumen causa daños directos en su salud o no.

¿Qué podría hacer el periodista frente a los falsos argumentos, las millonarias campañas publicitarias o la cerrazón de las grandes empresas? Advertir estas cuatro tácticas que suelen utilizar algunas compañías y estar preparados para contra argumentar con evidencia científica, económica y clínica, podría ayudar:

1 “Atacarnos causará problemas económicos”

Esta estrategia fue compartida por la ex periodista de salud Shalini Anand quien ahora trabaja en el Centre for Disease Dynamics, Economics & Policy (CDDEP) de la India. La industria se defiende diciendo que crea empleos y promueve actividades de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en países en desarrollo con el objetivo de buscar apoyo político y obtener respetabilidad social. Por ello, es común que diga que un ataque en su contra podría orillarla a despedir a muchos trabajadores y, claro, ¿quién querría eso?

Este tipo de mensajes pueden ser fácilmente retomados, y reproducidos, por los periodistas de negocios que no cuenten con un conocimiento claro de los posibles impactos en el mercado. En Sudáfrica, “los niños menores de 2 años son más propensos a tomar refresco que leche y uno de cada 10 niños en edad escolar es obeso”, contó Kerry Cullinan, de la única agencia independiente de noticias de salud sin fines de lucro en ese país, y sin embargo, “los periodistas de negocios en su mayoría condenaron el impuesto a las bebidas gaseosas por el posible impacto en la economía a corto plazo”.

En estos casos, la recomendación a los periodistas es analizar los impactos económicos y sociales con una perspectiva amplia para poder dimensionar el fenómeno sin ceder, a ciegas, a la información oficial y poco autocrítica de las empresas.

2 “Está científicamente comprobado que no causa daños”

Cuando las conclusiones de las investigaciones independientes no favorecen algunas prácticas corporativas o productos, las grandes empresas intentan crear incertidumbre. Esto hizo la Asociación de Bebidas de Sudáfrica al decir que “no hay bases científicas para afirmar que el azúcar es un alimento no saludable”, contó Cullinan. Lo mismo pasó en India, ahí las empresas afirman que “el azúcar no causa daños, el consumo de grasas sí”, dijo Anand.

 

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Comprar científicos para crear dudas. Foto: RedMPC

No todas son argumentos infundados. A menudo, relató Calvillo, hacen referencia a artículos científicos pero tergiversan lo que dice el documento original, o encargan artículos de investigación que se publican en revistas que no exigen el proceso tradicional de revisión de pares, y que es, al final de cuentas, lo que puede garantizar su validez.

 

Ante esto, el periodista puede responder preguntas como: ¿Dónde se publicó la investigación? ¿Quién la financió? ¿Cómo demostraron los investigadores que lo que dicen, efectivamente, es cierto?

3 “Esto es bueno, bonito y barato”

Las redes sociales representan una oportunidad para que las grandes compañías generen narrativas que atraigan a los consumidores, especialmente a los más jóvenes. “Los dulces son parte de la cultura india, pero ha habido un cambio del consumo de los dulces tradicionales a los azúcares procesados”, afirmó Anand.

“Las compañías vienen a nuestros países y nos venden un estilo de vida que no necesitamos y no es bueno para nosotros”, dijo Cullinan. La industria de bebidas en Sudáfrica gasta alrededor de 28 millones de dólares por año en publicidad mientras que el Departamento de Salud de ese país tiene un presupuesto total para la promoción de salud de 155,000 dólares. Claramente, no hay mucho con qué competir.

Por esta razón, el trabajo periodístico debe promover la transparencia y la vigilancia pública para disminuir los impactos de las campañas de la industria que buscan ir en contra de la evidencia científica.

4 “¿Ves? No hay consenso”

 

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Alejandro Calvillo. Foto: RedMPC

Otra práctica común de las empresas es crear asociaciones y grupos de choque para obtener credibilidad y fortaleza. Por ejemplo, en México, la “industria refresquera incluía una parte de la industria de la caña de azúcar y una asociación nacional de propietarios locales de tiendas como defensores en su campaña contra los impuestos a este tipo de bebida”, dijo Calvillo. Con estos grupos, las industrias tratan de evadir la ciencia médica e influir en la opinión pública, pero, sobre todo, tener acceso privilegiado a los tomadores de decisiones.

 

Al final, como periodistas nos toca hacer investigaciones en profundidad para identificar este tipo de estrategias y siempre tener un ojo puesto en la evidencia actual, legítima, verificable y contundente para incluirla en nuestras coberturas. Es cierto que no todas las industrias usan este tipo de prácticas, pero no por eso tenemos que dejar de hacer el trabajo de investigación que nos corresponde y que nos exige una sociedad con más acceso al refresco que a la educación.

 

 

Morelos_Michelle*Michelle Morelos estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México, y desarrolla un trabajo de tesis sobre un modelo de caracterización de la ciencia como una herramienta para comprender y usar artículos científicos en las noticias. Ha publicado en el periódico El Economista y la revista ¿Cómo ves?. Michelle es guionista y entrevistadora del programa de televisión “Refracción” y analista de información para el Fondo de Comunicación y Educación Ambiental (FCEA).

 

Esta noticia es una adaptación al español de la historia publicada en inglés en el portal de noticias de la página de la WCSJ2017.

 

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