Reflexiones desde Science Writers 2018

*por Myriam Vidal

En 2014 Elizabeth Holmes, directora ejecutiva de la empresa Theranos, vendió una idea revolucionaria al mundo: un aparato que podía diagnosticar enfermedades con tan solo una gota de sangre de los pacientes. Los inversionistas se acercaron inmediatamente, y Silicon Valley enloqueció, pero al preguntarse cómo funcionaba dicha tecnología quedó claro que ésta no existía.

John Carreyrou, periodista del Wall Street Journal, juntó la información y la expuso. Había llegado el momento de ajustar cuentas y que el público opinara sobre Holmes y su empresa.

Si hay algo que esta historia prueba, es que aunque la ciencia es falible —y ahí recae la belleza de su método— también está a merced de quienes la llevan a cabo: científicos que no siempre tienen las mejores intenciones, y cuyas motivaciones llegan a estar guiadas por algo más que entender y explicar el mundo.

¿Cuál es entonces nuestra misión como comunicadores de ciencia ante un mundo que desconfía de ella y de sus creadores, un mundo lleno de fake news, motivaciones y agendas políticas y económicas ocultas? ¿Qué herramientas básicas necesitamos conocer para poder llevar a buen puerto nuestra labor profesional? ¿Es nuestro trabajo construir confianza en la ciencia o más bien hablar de los hechos y ponerla bajo la lupa?

La reunión anual ScienceWriters, realizada este octubre en Washington, D.C., abordó estos temas a profundidad, ofreciendo talleres con herramientas para hacer un buen pitch; ejemplos de realidad virtual; y consejos para contar historias en video, o dar el salto de escritor a editor.

En este evento, organizado por la National Association of Science Writers (NASW) de Estados Unidos, hubo charlas con los científicos que han realizado algunos de los hallazgos más relevantes de los últimos años. Por ejemplo, sobre la violencia de género; el problema de la construcción de presas en el Amazonas brasileño; y los vacíos de conocimiento en la investigación de la células troncales.

hdr
De izquierda a derecha: Richard Harris, Nidhi Subbaraman, Cristine Russell, Kelly April Tyrrell, Louise Lief y Rick Weiss.

Primero lo primero: ¿cuál es nuestro papel como comunicadores de ciencia?

Esta pregunta no tiene una respuesta única y dados los resultados del debate en el que participaron Rick Weiss, periodista de SciLine; Louise Lief, periodista freelance; Richard Harris, corresponsal de NPR News; y Nidhi Subbaraman, periodista en BuzzFeed; todo depende del ángulo con el que se vean las cosas y la definición de lo que implica construir confianza en la ciencia.

Weiss argumentó que los comunicadores no somos los únicos responsables de construir confianza en la ciencia, ni tampoco somos responsables de construir confianza pública en los científicos o en algún hallazgo en específico, sino más bien en la ciencia como un método para entender el mundo natural. Harris fácilmente refutó este argumento explicando que tanto el periodismo como la ciencia son actividades inspiradas por motivaciones diversas.

“Nuestro trabajo es informar. Sí, celebrar los triunfos de la ciencia pero también señalar sus fraudes y fallas. (…) Nos corresponde construir confianza pública en la prensa, no en la ciencia”, añadió Subbaraman.

Otros factores importantes a considerar al momento de responder esta cuestión son las diferentes responsabilidades que tenemos los comunicadores de ciencia dependiendo del medio para el que trabajamos; no es lo mismo ser freelance a trabajar de planta en un medio o en una oficina de comunicación de alguna academia o gobierno, explicó Harris.

Por otra parte, Lief defendió que sin importar el tipo de periodista que seamos “nuestro trabajo no es esconder el problema sino apreciar y apoyar el enfoque sistemático para el conocimiento y el descubrimiento que representa la ciencia (…) Cuando criticas a los científicos hay un estándar, un ideal de lo que un científico debería de estar haciendo, y ese es el estándar el que estamos defendiendo, eso es en lo que queremos que las personas confíen”.

Es aquí en donde abro la pregunta a todos los colegas y al público, ¿ustedes qué habrían respondido? ¿Es o no nuestro trabajo construir confianza pública en la ciencia? Tomen un momento de su día para reflexionar en esto y si surgen más preguntas en el camino pues qué mejor, nunca está de más recordar por qué o, más importante, para qué elegimos perseguir el sinuoso camino de la comunicación científica.

Y ahora, a cosas más prácticas

Dado que ScienceWriters tiene como objetivo generar relaciones más fuertes entre los comunicadores de ciencia y armarnos con herramientas e información útil para nuestro día a día, me resultaría imposible resumir todo lo que se dijo a lo largo de cuatro días. Por ello, elegí dos tópicos que se complementan entre sí porque aconsejan desde dos lados de la misma trinchera: escribir y editar.

Resumiré la sabiduría adquirida en algunos puntos clave.

Pasos para un buen pitch

Este taller estuvo impartido por la editora del New York Times para niños, Amber Williams y la periodista freelance, Debbie Ponchner. Aquí algunos de los consejos.  Si gustan complementarlos pueden remitirse al artículo de Christian Coria, Lo que los editores quieren: tips para pitcher historias de ciencia.

  • Asegúrate de tener una historia y no solo un tema; busca un ángulo. La mejor forma de encontrarlo esto es escribir tu encabezado y realizar un poco de reporteo previo al pitch.  
  • Conoce a quién se lo estás vendiendo. Ubica a la publicación y el estilo que maneja, qué tipo de historias hacen. Al final, lo que quieres es asegurarte que tu historia encuentre el hogar correcto.
  • El pitch no debe ser más grande que la historia en sí misma.
  • Ubica a un editor y envíale directamente el pitch, si lo mandas al correo general de la publicación lo más seguro es que se pierda y nunca vea la luz.  
  • El pitch comienza desde la cabeza del correo electrónico, si ésta es buena y capta la atención del lector entonces el editor sabrá que has trabajado ya en la historia. Vende la historia en las primeras líneas, ya después das contexto.
  • Proponer material para contenidos multimedia extras también puede ser de utilidad, eso ya es a criterio y dependiendo de si la publicación se vale o no de ellos.
  • No te tomes personal el rechazo de los editores. El rechazo se puede deber a muchos factores y un rechazo no implica que no puedas volver a intentarlo después con una nueva historia.
  • Si no te contestan en una semana, dale seguimiento. Si después de varios intentos no hay respuesta, escríbele al editor para decirle que vas a proponer a alguien más la historia para que lo tome en cuenta porque es posible que esté trabajando en ella y no te lo haya dicho.
  • Pitchea al principio cosas que no sean urgentes, eso te dará tiempo de que retomen la historia sin que expire. Una vez construida la relación con el editor, es posible que él mismo comience a mandarte asignaciones.
    hdr
    De izquierda a derecha: Maya Wei-Hass, Karen Kreeger, Nsikan Akpan, Roxanne Khamsi, Tim Appenzeller y Catherine Pierre.

De escritor a editor: cómo dar el brinco

Ya sea que nuestro trabajo como periodistas comenzara desde el principio editando alguna sección o que estemos jugando con la idea de comenzar a editar, siempre existen algunos miedos e inseguridades.

El taller,  llevado a cabo por Nsikan Akpa, productor en PBS News Hour; Tim Appenzeller, editor de Science; Roxanne Khamsi, editora de Nature Medicine; Karen Kreeger, del departamento de comunicación de la Universidad de Pennsylvania; Catherine Pierre, directora de comunicaciones en la Universidad Johns Hopkins; y Maya Wei-Haas, editora en National Geographic; abordó algunos consejos clave para quienes se embarcan en la edición y quienes han llegado a dudar de si realmente son buenos editores o no.

  • Todo gran editor llegó a serlo a base de práctica y lectura constante. Analiza las historias, deconstrúyelas y encuentra patrones.
  • Si estás empezando, busca un mentor que revise tu trabajo y te vaya orientando.
  • Ante todo, recuerda que el editor es solo un lector más. ¿Disfrutaste con la historia?, ¿fluyó apropiadamente?, ¿en dónde se atoró?, ¿qué le pedirías al escritor para mejorarla?
  • Suelta las expectativas. Tal vez muchas veces no salga la historia justo como la imaginaste, porque alguien más la está escribiendo. Tu trabajo es apoyar tanto a la historia como al escritor para que salga el mejor trabajo posible.
  • No reescribas a tus escritores, más bien indícales lo que no está funcionando y dales pistas o ejemplos para que ellos puedan hacer la corrección.
  • La retroalimentación es fundamental, de esa forma los escritores comenzarán a mejorar en su trabajo. Construye una buena comunicación con ellos y no temas marcarles por teléfono para hacer aclaraciones.
  • Por encima de todo, recuerda que los errores siempre pueden ocurrir. Es importante que seas metódico pero no dejes que el miedo a equivocarte te paralice.

Sin importar en qué área de la comunicación de la ciencia nos encontremos trabajando, la reflexión final con la que termino esto y que dejo abierta es: ¿nuestro trabajo importa? Parece una pregunta un tanto provocativa, pero creo que si nos sentamos un momento a responderla podremos encontrar esos puntos clave que nos indican en qué áreas podemos mejorar y lo que nos está faltando para hacerlo.

 

fbt

 

Myriam Vidal es periodista del Foro Consultivo Científico y Tecnológico y freelance. Miembro de la RedMPC, se especializa en temas de salud, medio ambiente y política pública científica, aunque realmente escribe de todo un poco. 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s