La fórmula ha sido incluso avalada por la OMS y significa un procedimiento menos invasivo.

POR MYRIAM VIDAL VALERO

En un contexto social en el que la interrupción legal del embarazo (ILE) está vetada para la mayor parte de las mujeres que por diversos motivos enfrentan una maternidad no deseada, el uso del medicamento conocido como Misoprostol se ha convertido en una alternativa que va cobrando cada vez más auge.

Aun cuando está reconocido por la Organización Mundial de la Salud como un procedimiento seguro, en México el tener recurrir a ese compuesto implica un acto privado y por fuera del sistema de salud pública que ha sido cuestionado desde la perspectiva moral y a partir de supuestos riesgos por su uso.

El hecho es que es la evidencia científica avala el Misoprostol como algo seguro, pero es importante también saber que las mujeres deben contar con acompañamiento, sepan reconocer las señales de alarma de posibles complicaciones y tengan trazado un plan de acción en caso de que éstas se presenten, explicó la doctora Suzanne Veldhuis, médico general y maestra en Ciencias en Recursos Naturales y Desarrollo Rural con orientación en Salud, Equidad y Sustentabilidad del Colegio de la Frontera Sur.

Conocer el procedimiento adecuado adquiere mayor valor ante el debate surgido el 7 de diciembre de 2020, a partir del hashtag #EstefaniaAsesina, que se convirtió en trending topic después de que la abogada feminista Estefanía Veloz publicara un video en la red social Tik Tok en el que describía, paso por paso, las instrucciones para interrumpir el embarazo con Misoprostol (1).

Más allá de la controversia social, algunas de las críticas más fuertes que recibió el video fueron sobre a los peligros de que alguien sin especialización y credenciales médicas detallara paso a paso un procedimiento clínico, lo cual podría poner en peligro a las mujeres que decidieran hacerle caso.

En el video, Veloz explica que se deben de colocar cuatro tabletas de Misoprostol de 200 microgramos (mcg) debajo de la lengua o en la cavidad entre la mejilla y la encía, mantener las tabletas en la boca por 20-30 minutos para que estas se disuelvan, y tragar los fragmentos restantes.

Durante el proceso, es posible que la mujer experimente un tipo de sangrado más fuerte que el del periodo por lo que debe tener a la mano toallas sanitarias. Si a las tres horas de haber tomado la primera dosis, no es evidente que el embarazo ha sido interrumpido, se deberán tomar cuatro tabletas adicionales de 200 mcg.

Esta práctica concuerda con las recomendaciones del “Manual de práctica clínica para un aborto seguro” de la Organización Mundial de la Salud” (2), que recomienda 800 mcg del medicamento cada 3–12 horas hasta 3 dosis en embarazos de hasta 12 semanas, sin embargo, es importante mencionar algunas indicaciones adicionales:

Aunque en muchos casos el embarazo se interrumpe desde la primera ingesta de Misoprostol, lo más recomendable es seguir el protocolo de la OMS y tomar las tres dosis (12 pastillas).

“Todas las investigaciones clínicas que hay están de acuerdo en que tres dosis es lo mínimo”, dice Veldhuis y explica que con esto quien la use se asegura de completar el procedimiento y además previene una posible hemorragia pues el Misoprostol hace que la matriz se contraiga, evitando que si la mujer se tarda más tiempo en expulsar el tejido haya más sangrado.

Diseño: Alonso Monroy Conesa



El Misoprostol es una pastilla para gastritis y la experta señala que el riesgo de posibles complicaciones graves que se describen en los estudios médicos (3) es extremadamente bajo, menos del 0.5%.


“Podría ser incluso más seguro que un aborto en una clínica”, dice Veldhuis. Esto si se toman en cuenta los grandes tiempos de espera para agendar la cita, el estigma e incluso la criminalización en algunos estados del país.

Aunado a esto, el aborto con medicamentos es un método no invasivo en comparación con las prácticas médicas más comunes de aborto clínico en México, que implican un legrado ––procedimiento de intervención en el que se extrae el tejido desde adentro del útero por medio de un raspado. “La práctica médica es: legrado para todas, y muchas veces no es necesario”.

Pese a lo anterior, siempre es importante conocer las posibles complicaciones y tener un plan de acción si llegaran a presentarse.

Las señales de alarma de que algo no está marchando bien y es momento de buscar atención médica es sangrado en exceso ––llenar cuatro toallas sanitarias normales por completo en dos horas, o una toalla nocturna por hora por dos horas–– o expulsar coágulos más grandes que un limón.

También es importante poner atención a una posible infección, que se puede presentar en los días posteriores; los síntomas son fiebre por más de 24 horas y dolor en el vientre combinado con un muy mal olor de la vagina.

“Creo que es importante tener un plan B, que en la gran mayoría de los casos no lo van a necesitar, pero que por lo menos, si toman las pastillas, sepan a quién contactar y a dónde van a ir si se presentan las señales de alarma”, dice la especialista.

Aunque el régimen más recomendado por la OMS es la combinación de Mifepristona ––un antiprogestágeno que interrumpen el proceso del embarazo–– con Misoprostol, a la fecha la Mifepristona resulta difícil de conseguir y requiere de receta médica, a diferencia del Misoprostol.

El aborto con medicamentos “es uno de los procedimientos médicos más seguros que existen, no debe de morir ninguna mujer”, concluye Veldhuis y aconseja que las mujeres se informen y busquen acompañamiento en organizaciones de apoyo a la mujer y en acompañantes, mujeres especializadas no solo en protocolos clínicos sino legales y sociales. (4)(5)

Edición: Luis R. Castrillón


Links:

(1) https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/estefania-veloz-hace-tiktok-sobre-aborto-la-critican-en-redes


(2) https://www.who.int/reproductivehealth/publications/unsafe_abortion/clinical-practice-safe-abortion/es/


(3) https://reproductive-health-journal.biomedcentral.com/articles/10.1186/s12978-020-01016-4


(4) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28801052/

(5) https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32360817/



Esta es una iniciativa para cubrir la pandemia con base en evidencia científica. Es una colaboración entre la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, El editor de la Semana, Científicas Mexicanas, La Bombilla y Verificado.

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