Voz: Humberto Basilio Edición: José Ramón Sánchez Castañeda

Se trata de un compuesto homeopático cuya supuesta efectividad carece de evidencia científica

Humberto Basilio

Se ofrece gratuitamente como una “vacuna” homeopática que promete, sin ninguna prueba, protocolo o ensayo clínico, prevenir, curar e incluso revertir las secuelas del virus SARS-CoV-2 en las personas infectadas; y también, por si fuera poco, como la respuesta “para que la población pueda protegerse ante la actual pandemia”.

El nombre es Nosode N Covid-19 MC, un compuesto creado, según el sitio sitio web del producto, por el doctor en Ciencias Agrarias e investigador de la Universidad Autónoma de Chapingo, Felipe de Jesús Ruiz Espinoza quien asegura haber desarrollado la fórmula a través de fluidos de un enfermo diluidos en agua y alcohol.

El mecanismo por el que esta sustancia supuestamente previene la enfermedad carece del respaldo de evidencia científica y se basa en el mismo que productos similares: diluir un componente en agua cientos de veces. En este caso, fragmentos del virus. En la homeopatía, a este tipo de formulación se le denomina nosode.

Si bien consumirlo no pone en riesgo la salud de las personas, el problema es la falsa percepción de seguridad que sí genera y por ende que quienes lo consuman dejen las medidas sanitarias recomendadas o eviten vacunarse por creer que están protegidas, según varios especialistas consultados al respecto.

Y la Universidad Autónoma Chapingo ¿qué opina?

La institución que avala la profesión de Ruíz Espinoza dijo a CovidconCiencia que “no tiene un departamento dedicado a la medicina, por lo cual se deslinda de cualquier proyecto que Ruíz Espinoza esté promoviendo en ese campo”.

Guadalupe Cruz Reynel, del Departamento de Relaciones Públicas de esa institución, mencionó en entrevista que se tomarán cartas en el asunto para asegurar que su prestigio como institución no se vea afectado.

Nosode Covid-19: una gota “milagrosa”

El creador de Nosode N Covid-19 MC (o 200C) afirma tener años de experiencia preparando productos agro-homeopáticos para plantas y animales, pero carece de una cédula médica profesional que lo faculte para crear este tipo de productos para humanos.

Pero eso no le ha impedido afirmar que él y su equipo han creado productos capaces de combatir el asma, zika, chikungunya e incluso el VIH y, desde marzo de 2020, esta fórmula supuestamente contra COVID-19.

De acuerdo con él, la sustancia fue elaborada a base de flemas, sarro y saliva disueltos en alcohol que un enfermo de COVID-19 mandó desde Querétaro. El nombre surge de la cantidad de veces que el fluido del enfermo fue disuelto en agua y alcohol: un “1C” significa que una gota de la primera mezcla fue diluida en 99 gotas de alcohol, por lo que 200 indica el número de veces que se diluyó.  

A partir de su formulación con base viral, los defensores de la homeopatía llaman a este tipo de productos “vacunas”. Su argumento es una comparación simplista por el hecho de que al estar hechos con virus pueden crear respuesta inmune.

Sin embargo, los nosodes no cuentan con pruebas clínicas que validen su eficacia y seguridad, como sí los tienen las vacunas.

Según el manual para uso, el producto puede prevenir COVID-19 si se diluye una sola gota de la sustancia en dos o 1.5 litros de agua y se bebe durante 14 días. Pero también, dice el documento, puede “curar” la enfermedad solo con beber una gota del nosode disuelta en una cucharada de agua varias veces durante siete días.

Para la viróloga e investigadora de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, Selene Zárate, no existe ninguna evidencia de que este nosode -ni ningún otro- funcione para curar o prevenir alguna enfermedad: “básicamente se le está dando a la gente agua, a ese grado de disolución ya no hay nada del virus”.

En respuesta, Ruiz Espinoza defiende su producto con pruebas anecdóticas, no científicas: afirma que él y su equipo han distribuido más de 350 mil dosis de Nosode Covid-19 en el país y han “curado” a más de siete mil personas desde marzo hasta la fecha.

Sin embargo, “la gran mayoría (de los curados) no tenían su prueba con resultado positivo en mano, solo eran personas con síntomas”, reconoció en entrevista con COVIDconCIENCIA. Tampoco existen registros públicos que prueben sus aseveraciones, no se hizo una evaluación de casos ni tampoco hay ensayos clínicos de su supuesta eficacia.

“No existe ninguna evidencia clínica que sustente este tipo de medicamentos. Todos los argumentos a los que esta disciplina (homeopatía) recurre para sustentarse están basados en teorías del siglo XIX, cuando aún no se tenía el conocimiento que ahora sí se tiene sobre cómo funcionan las enfermedades infecciosas”, afirma Selene Zárate, quien es también cofundadora de la Sociedad Mexicana de Virología.

El protocolo del Nosode jamás aprobado

De acuerdo con el plan de Ruiz Espinoza para que se masifique su producto, el primer paso es que tanto la Secretaría de Salud (SSalud) como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) evalúen su eficacia en personas enfermas y sanas.

Después, tendrían que desarrollar protocolos en hospitales para que, con esos resultados, la Cofepris otorgue el registro y el gobierno produzca la fórmula a gran escala y lo distribuya a través del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

Sin embargo, ni la SSalud ni Conacyt ha respondido a las solicitudes de Ruiz Espinoza para realizar la evaluación, lo cual se debe a que la instancia encargada de ello es la Cofepris.

El protocolo que plantea el investigador describe con detalle cómo debería hacerse el estudio para demostrar que el producto es capaz de curar al enfermo y además revertir los efectos de la enfermedad en su organismo.

Propone un estudio a doble ciego (ni los médicos ni los pacientes saben lo que aplican o se les aplica) que incluirían una pequeña muestra, 15 pacientes con COVID-19 que, separados en graves y no graves, recibirían placebo y Nosode.

Tras revisar el protocolo, Tania Rivera Hernández, catedrática de Conacyt y comisionada a la Unidad de Investigación Médica en Inmunoquímica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lo calificó de “escueto”, con errores técnicos obvios y fácil de detectar que “no había sido redactado por profesionales de la salud”.

Uno de esos errores obvios es el número de diluciones. En el documento del investigador se señala que la dosis que se le tiene que dar a los pacientes del protocolo no tiene ningún riesgo, ya que “después de la 11C, no existiría ninguna posibilidad de encontrar nada del virus inicial”. Lo cual claramente contradice el fundamento del producto. Si después de la 11C ya no hay virus, ¿cómo podría curar al diluirlo hasta la 200C?

Para Rivera Hernández, el que una persona sin formación médica genere un producto tan milagroso está lejos de ser confiable ya que el proceso de evaluación de fármacos y protocolos -especialmente en el marco de la pandemia- es sumamente riguroso y complejo; de ahí que existan más de 200 vacunas en desarrollo en el mundo y apenas ocho aprobadas para distribuirse (cinco de ellas sólo para uso de emergencia), según datos de la OMS.

“No es fácil lograr desarrollar una vacuna, se necesita evidencia científica contundente para probar su eficacia, y mientras este investigador no la tenga no puede asegurar lo que dice”, sentenció.

Sin registro ante Cofepris

Para poder comercializar y distribuir cualquier medicamento es necesario tener un registro ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS), el organismo que se encarga de asegurar que cualquier fármaco que se distribuya en el país no sea dañino ni engañoso para los consumidores.

Sin embargo, en el Listado de Registros Sanitarios de Medicamentos alopáticos, herbolarios, homeopáticos y vitamínicos 2019 y 2020 de COFEPRIS no existe ningún remedio de nombre “Nosode N Covid-19 MC”, ni similar.

Al cuestionarlo al respecto, Ruíz Espinoza dice que su producto no cuenta con este registro porque el Nosode COVID-19 no se comercializa, se regala. Ni él ni ninguno de sus 69 distribuidores que producen y distribuyen los frascos de Nosode en 24 estados del país, obtienen ganancia monetaria alguna. “El chiste es curar a la gente y demostrar que la salud no tiene precio”, afirma.

De hecho, para hacer el producto, Ruíz dice que recibe donaciones por parte de personas supuestamente beneficiadas por el Nosode que incluyen frascos, etiquetas, tapas y alcohol.

Aunque Ruíz Espinoza afirma hacerlo “solo por curar a la gente” sin recibir ganancia económica, lo cierto es que sí ha ganado algo: fama.

La supuesta vacuna ha ido ganando atención de medios de comunicación de todo el país. Proceso, Impulso y Horizonte Mexiquense, por mencionar algunos, han publicado noticias sobre la sustancia sin un solo cuestionamiento. Además, en los videos de promoción que hay en el sitio web del producto, los usuarios repiten una y otra vez el nombre de su creador. 

A pesar de que el Nosode no se comercializa, sí es promovido y regalado con información engañosa, pero los esfuerzos por regular este tipo de productos han sido mínimos.

En julio de 2020, la coordinación de la zona norte de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios de Sinaloa (Coepriss) realizó un operativo para confiscar “productos milagro contra Covid-19” que halló un cargamento que contenía 10 frascos de un Nosode muy similar que se comercializaba a nombre de “Laboratorios Dr. Verde” sin registro sanitario por parte de COFEPRIS. Sin embargo, no hubo ningún seguimiento para determinar algún tipo de castigo.

Jorge Alan Urbina, comisionado de la dependencia, mencionó que “las irregularidades y falta de cumplimiento de las normas sanitarias es una situación que se presenta de manera permanente en los denominados ‘productos milagro’, además de no contar con número de lote ni fecha de caducidad y sin información verificable de su proceso de fabricación”.

Mientras que la COFEPRIS resuelve estas irregularidades, productos milagro como el Nosode N COVID-19 siguen promoviéndose libremente, dejando a su paso riesgos colaterales: las personas, al pensar que al consumirlo están protegidas, pueden tardar más en acudir a centros de atención médica especializada si su salud se complica, y también podrían dudar de la necesidad de la vacunación convencional .

“En el mejor de los casos la gente está tomando pura agua y no les pasa nada, pero si
después se enferman van a pensar que no tienen que recurrir a un médico para tratarse y
eso puede poner en mucho riesgo su vida”, sentenció Selene Zárate.


Para Tania Rivera Hernández otro asunto preocupante es que Felipe de Jesús Ruíz utiliza el nombre de la institución en la que trabaja para darle legitimidad a su producto. “No es lo mismo que la vecina te diga que preparó una cura a que te lo diga un investigador adscrito a una universidad pública”.


#COVIDconCIENCIA es una iniciativa para cubrir la pandemia con base en evidencia científica. Es una colaboración entre la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, El editor de la Semana, Científicas Mexicanas, La Bombilla y Verificado.

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