Adolfo García-Sastre, integrante del equipo que desarrolla el prototipo dado a conocer en México con el nombre de “Patria”, despeja dudas sobre el asunto.

Luis Roberto Castrillón

Más allá de la discusión de si es 100 por ciento mexicana, se gestó en Nueva York, o tiene doble, triple o hasta cuádruple nacionalidad, la iniciativa de la vacuna NDV-HXP-S podría representar una opción menos compleja para su elaboración y aplicación como parte las campañas para contener la pandemia de COVID-19.

Lo más importante de esta formulación, señala enfático Adolfo García-Sastre, investigador de la Escuela Icahn del Hospital Monte Sinai, no está en si es patrocinada por un gobierno o por otro, sino en confirmar que funciona y que es capaz de salvar vidas.

García-Sastre es además el jefe del Área de Patógenos Emergentes en esa institución médica ubicada en Nueva York, Estados Unidos, desde donde dialoga con COVIDconCIENCIA para conocer más sobre esta vacuna y las ventajas que podría tener por su costo, menor complejidad de fabricación, de manejo y de aplicación.

¿Y cómo funciona?

Es un combo de dos tipos de tecnología vacunal que incluyen un vector del virus de una enfermedad de tipo aviar llamada Newcastle (Newcastle Disease Virus, en inglés, de donde parte la abreviatura NDV) y una proteína S “superestabilizada” (Hex-Pro o HXP-S) del SARS-CoV-2, causante de la COVID-19.

El NDV es un virus que afecta a las aves de corral, pero que es completamente inocuo para los seres humanos, lo que permite reducir el margen de efectos secundarios adversos y sirve como portador de la HXP-S para su inoculación.

La proteína S o spike, recordemos, funciona como una llave que se abre paso al interior de las células al entrar en contacto la ACE2 o agiotensina, que a su vez es como la cerradura que permite la entrada del virus, lo que posteriormente da como resultado la infección.

La vacuna NDV-HXP-S permite entonces que el organismo que la recibió pueda “conocer” a la spike y pueda comenzar a producir los anticuerpos para SARS-CoV-2 que necesitará en caso de posterior contacto en el virus.

¿Cuál es el origen del proyecto?

Más que una nacionalidad, lo que García-Sastre destaca es el origen colaborativo a partir de investigaciones anteriores realizadas tanto en México como en Estados Unidos. En cierto orden cronológico, se puede explicar de la siguiente manera:

La Escuela Icahn del Hospital Monte Sinai tiene cerca de una década trabajando con vectores vacunales diversos, entre ellos el de Newcastle. Parte de esa investigación se ha realizado con la empresa Avimex, cuya labor está centrada principalmente en el ramo de clínica veterinaria, en enfermedades como la gripe aviar, entre otras.

Además, en Monte Sinai ya tenían algunos trabajos de investigación con SARS-CoV, un patógeno de la misma familia de coronavirus a la que pertenece el SARS-CoV-2 y que comparten características genéticas.

En el contexto de la pandemia en 2020, el equipo de investigación de Monte Sinai comienza a experimentar en la búsqueda de tratamientos o de una posible vacuna, al mismo tiempo que trabaja con el área de investigación biotecnológica de la Universidad de Texas, en Austin, que desarrolló la proteína S superestabilizada del SARS-CoV-2 que se usa en este prototipo, es decir, la HXP-S.

En la iniciativa de la Escuela Icahn se propone a Avimex el desarrollo de una vacuna que utiliza el vector de Newcastle con el que ya se había trabajado en colaboración para comenzar el diseño de la vacuna y las pruebas preclínicas correspondientes.

En el caso de México, Avimex inició en 2020 los trámites para solicitar apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) con el objetivo de incluir al país en el desarrollo de los ensayos clínicos para probar la eficacia y seguridad de la vacuna.

De forma similar se realizaron trámites entre empresas y gobiernos de Tailandia, Vietnam y Brasil, donde también se harán pruebas de la vacuna.

¿Cuáles son los resultados hasta ahora?

Si bien todavía no están publicadas, García-Sastre asegura que las pruebas preclínicas con modelos de laboratorio han sido alentadoras y permiten contar con suficientes datos sobre inmunogenicidad y reactividad para iniciar los ensayos en personas.

El año pasado se hicieron las pruebas en Monte Sinai y en Avimex. Los resultados de ambos ensayos están pendientes de publicación en tanto pasan el protocolo de revisión por pares que se exige para validarlos.

¿Qué sigue y en cuánto tiempo podrá avanzarse?

De acuerdo con lo explicado por García-Sastre los estudios clínicos la NDV-HXP-S podrían durar entre siete y ocho meses e incluirán la experimentación con dos formas de aplicación de la vacuna: intramuscular e intranasal.

En el caso de la segunda alternativa, el equipo de investigación ha considerado que siendo las vías respiratorias la principal vía de entrada del SARS-CoV-2 al organismo de las personas, una opción intranasal podría representar un factor más eficiente para la generación de los anticuerpos neutralizadores.

Incluso,se considera que, de acuerdo con los resultados que se obtengan en las pruebas podría existir una opción de combinar las dos formas de aplicación en distintos números de dosis.

Las pruebas que podrían iniciar el mes próximo en México ya iniciaron en los otros países que están trabajando con el grupo de investigación: Tailandia, Vietnam y Brasil.

El objetivo principal de realizar estudios multicéntricos es probar la vacuna en un contexto de mayores variabilidades genéticas que las que puedan tener personas de una sola región del mundo, lo cual aportará una mayor cantidad de datos sobre cómo funciona la vacuna.

¿Cuáles son las ventajas de la NVD-XHP-S?

García-Sastre destaca un elemento central para explicar las ventajas: son –en cuanto a su estructura y composición- similares a las vacunas para gripe:

  • No son caras, en comparación con otro tipo de vacunas como las de RNA mensajero que requieren equipos sofisticados de refrigeración para conservar el material genético
  • Son más fáciles de manejar, tanto para resguardo como traslado a puntos de vacunación
  • Requieren una menor complejidad para su fabricación
  • Por ser el vector un virus inocuo para los seres humanos, el factor de seguridad se incrementa frente a posibles efectos secundarios o adversos
  • Frente a nuevas variantes del SARS-CoV-2 los ajustes que tendrían que hacerse podrían ser menos complicados


#COVIDconCIENCIA es una iniciativa para cubrir la pandemia con base en evidencia científica. Es una colaboración entre la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, El editor de la Semana, Científicas Mexicanas, La Bombilla y Verificad

#COVIDconCIENCIA es una iniciativa para cubrir la pandemia con base en evidencia científica. Es una colaboración entre la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia, El editor de la Semana, Científicas Mexicanas, La Bombilla y Verificado.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s